martes, 9 de agosto de 2016

CLEPSIDRA...EL RELOJ DE AGUA Y EL DESPERTADOR ARISTOTELICO


Clepsidra es el reloj de agua, que mide el tiempo sobre la base de lo que tarda una cantidad de agua en pasar de un recipiente a otro, de iguales dimensiones, que está debajo. Por extensión, se ha llamado también clepsidra al reloj de arena, con el que se mide el tiempo por medio de dos ampolletas o recipientes de forma cónica, de vidrio o cristal, unidos por el vértice, de modo que la fina arena contenida en el de arriba vaya pasando lenta, pero continuamente al de abajo. Lo que tarda en pasar es la unidad de medida del tiempo.
La clepsidra posee un valor simbólico, porque es el instrumento que más visiblemente representa, con la caída del agua o de la arena, el fluir constante del tiempo
Clepsidra proviene del vocablo latino clepsydra, que a su vez deriva del griego klepsydra, compuesta de hydro (agua) y klepto (yo robo). La idea es que el recipiente inferior roba el agua (o la arena) del superior.
Imagínese un mundo donde el tiempo no existiera, en donde los hombres se murieran con canas sin saber el significado de viejo y en donde el sol apareciera sin contar con un nuevo día. Aparenta ser imposible, no?
La medición del tiempo ha sido una de las grandes obsesiones de la humanidad y los primeros instrumentos de los que tenemos conocimiento datan de 2.800 años Antes de Cristo.
Primero se usaron las estrellas para medir el tiempo durante la noche, luego aparecieron los primeros relojes de sol y al pasar de los años con el incontrolable desarrollo de la humanidad han surgido gran cantidad de aparatos medidores de éste que nos recalcan constantemente la dependencia que nos une al tiempo.
Uno de los relojes o aparatos medidores del tiempo más antiguos e impresionantes es el creado por los Babilonios en 1400 A.C. y perfeccionado por los chinos y egipcios tiempo después, llamado comúnmente CLEPSIDRA, palabra que se deriva de Klepto (ladrón) y siderial( tiempo de salida) quedando un significado conjunto de "días robados".
Este significado es un excelente nombre para captar lo que es en sí la función del reloj, contar intervalos de tiempo ya pasados. Antiguamente en Atenas clepsidra era utilizado para regular la longitud de oraciones y algunos de los discursos que se hicieron en la corte.
El clepsidra desplazó los relojes de sol y fue utilizado en Europa hasta la llegada del reloj de péndulo, marcando una fuerte etapa del desarrollo en la medición del tiempo.


La antiquísima invención de la clepsidra se basa en el principio de que una cantidad dada de agua siempre requiere del mismo tiempo para pasar gota a gota de un recipiente a otro. Este aparato es entonces un cronómetro y no un reloj, pues marca una determinada cantidad de tiempo pero no da la hora. No ha llegado ninguna clepsidra antigua hasta nosotros. Sólo se conoce su funcionamiento por las descripciones de Vitrubio.
Las noticias más antiguas que tenemos de su existencia proceden de un texto jeroglífico hallado en la tumba deAmenemhat (Luxor, Egipto). En dicho texto, Amenemhat se presenta como inventor de lo que él llama merkhyt, una clepsidra diseñada en honor al rey Amenhetep I(1514-1494 a.C.). Si realmente la clepsidra fue su invento, y no sólo una mejora de un instrumento ya conocido, nos encontraríamos con un documento de incalculable valor histórico y científico, pues en él una persona concreta se señala autora de un instrumento horológico que durante milenios sería útil.


                                                                    
                                                                     Clepsidra de Karnak, siglo XIV a.C.

Más allá de este texto, la clepsidra más antigua que se conserva procede también de Egipto (Karnak) y data de la época de Amenhetep III, de la dinastía XVIII. Tallada de un bloque de calcita con forma de cono truncado invertido, Mide 35 cm. de altura, y su diámetro superior e inferior es de 49 cm y 27.5 cm., respectivamente.
El recipiente se llenaba de agua y ésta era evacuada por un pequeño orificio situado un poco por encima de la base del mismo. Doce escalas (para cada uno de los meses del año) marcadas en la pared interior de la clepsidra, estaban señaladas por marcas circulares, de modo que cuando el nivel del agua descendía de una marca a otra quería decir que había pasado una hora. Aunque en la horología egipcia el día se partía por igual en doce horas para lo noche y otras tantas para el día, lógicamente el valor de cada hora varíaba según la estación del año.

                             
Clepsidra de agua Ptolomeo II hallada en el Iseo Capense

Las clepsidras se decoraban en su exterior con motivos astronómicos, calendáricos y rituales. Una decoración similar la hallamos en el techo astronómico del templo funerario de Ramsés II donde, en el registro inferior, aparece la figura de un babuino sobre un pilar djed. El babuino es una forma de Thoth, dios del tiempo y es en esta posición donde en la clepsidra se situaría el orificio que permitiría la evacuación del agua desde el interior. Simbólicamente el mensaje era claro, Thoth controlaba el tiempo.
Sin medios mecánicos, a los egipcios les era muy complicado percatarse que sus clepsidras no definían lapsos de tiempo iguales para cada hora. Así, podemos comprobar cómo en la clepsidra de Karnak las primeras horas son mucho más largas que las últimas, en cada escala.


                                                        Dibujo de las escalas interiores, para los doce meses del año.

Un avance técnico que solventó este problema se produjo con el invento de lasclepsidras de flujo interior. El ejemplar mejor conservado hallado en Egipto data hacia el año 100 d.C. En éstas, lo que se hacía era llenar el recipiente de agua, por goteo, desde una fuente exterior constante. Por ello, estos relojes tienen una gran ventaja respecto a los de flujo exterior, pues si el aporte de agua era constante, las marcas efectuadas en el interior del cilindro debían señalar las horas con mucha mayor precisión.


Detalle de la decoración exterior de la clepsidra de Karnak.



  Detalle del techo astronómico de Ramsés II, con el babuíno como director del tiempo.

Las clepsidras pasaron de Egipto a Europa a través de Grecia y Roma. De hecho, como indica Favorinus, las clepsidras eran utilizadas usualmente en el senado romano “para prevenir las charlas, que como el rayo deben ser breves en sus discursos”. Sólo la introducción y posterior difusión de los relojes mecánicos llevaron al declive de las clepsidras a partir del siglo XVII.


 Una clepsidra de flujo exterior.






DE LA CLEPSIDRA AL DESPERTADOR ARISTOTELICO

En la Antigüedad, la división de las horas la marcaban los relojes solares. Pero, ¿qué ocurría por la noche? Los egipcios inventaron las clepsidras, un mecanismo que servía para medir el tiempo mediante el flujo regulado de un líquido desde un recipiente hacia otro. Es decir, eran una especie de relojes de agua. Los primeros relojes de agua consistían en una vasija de cerámica que contenía agua hasta cierto nivel, con un orificio en la base de un tamaño adecuado para asegurar la salida del líquido a una velocidad determinada y, por lo tanto, en un tiempo prefijado. El recipiente disponía en su interior de varias marcas, de tal manera que el nivel de agua indicaba los diferentes periodos, tanto diurnos como nocturnos.

Estos relojes de agua también se usaron en Grecia y Roma, aunque los atenienses fueron quienes más los perfeccionaron. El primero que se preocupó del tema fue Platón. Es cierto que el prototipo egipcio funcionaba a la perfección, ¿pero cómo podría conseguir que sus alumnos se despertaran antes del alba para que estuvieran en el trabajo con los primeros rayos de luz? Pensando el  filósofo ideó el primer despertador.
Todo parece indicar que combinó una clepsidra con un sifón, de forma que cuando el agua alcanzaba el límite del cuenco se precipitaba con fuerza en un recipiente cerrado del que se escapaba el aire por un silbato, produciendo un sonido muy agudo que servía así para despertar a sus alumnos en torno a las cuatro de la madrugada.
Más tarde, fue Aristóteles quien perfeccionó la técnica ayudándose de un sistema que, siglos más tarde, compartiría también el genio Salvador Dalí. Decía Diógenes Laercio en su obra “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres V” que cuando Aristóteles se echaba a dormir, tomaba en la mano una bola de bronce, “poniendo debajo un cuenco, para que cuando le cayese la bola en el cuenco, se despertarse al ruido”.
Con esta idea, Aristóteles mejoró la clepsidra-despertador de Platón. Colocó sobre el flotador de una clepsidra unas bolas metálicas que iban poco a poco escalando por el recipiente según iba subiendo el nivel del agua. Así hasta que, una vez alcanzada la hora deseada, las bolas se precipitaban al vacío y caían sobre un cuenco de bronce, despertando así a quienes estaban cerca.
Un método rudimentario, pero indudablemente eficaz. Tanto es así, que como comentaba dos párrafos más arriba, el genial artista Salvador Dalí lo aplicó en sus siestas. Según el artista la siesta corta de media hora, era muy efectiva para inspirarse.  La técnica utilizada, inspirada seguro en el modelo aristotélico, consistía en sostener un cubierto (cuchara, tenedor…), algunos también dicen que usaba unas llaves, sobre un plato. Al entrar en el estado de ‘duermevela’, la mano soltaba el cubierto y caía en el plato; el ruido despertaba al artista de su siesta breve, pero suficiente para sentirse renovado.

http://www.conec.es/2013/05/midiendo-el-tiempo-gota-a-gota-las-clepsidras/

http://www.republica.com/ciencia-para-todos/2015/08/01/de-la-clepsidra-al-despertador-aristotelico/
http://fluidos.eia.edu.co/fluidos/clepsidra/unoc.html


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