martes, 18 de febrero de 2020

HATSEPSUT LA FARAONA DE LA XVIII DINASTIA Y EL TEMPLO DE DEIR-EL-BAHARI



Quinta gobernante de la Dinastía XVIII, Hatshepsut es una de las reinas destacadas del antiguo Egipto. No se conformó con reinar como esposa de faraón y posterior regente. En un golpe de estado sin precedentes, Hatshepsut decidió reinar en solitario y como si fuera un faraón.
Hatshepsut era la primogénita del faraón Tutmosis I. Su madre era la princesa Ahmose con la que se había casado su padre para poder legitimar su poder. Además de la única hermana que sobrevivió, Neferubity, Hatshepsut tenía medio hermanos nacidos de las relaciones de su padre con las concubinas reales. Uno de ellos sería el futuro Tutmosis II.
Hatshepsut formaba parte de los tutmósidas, la dinastía XVIII, la primera que corresponde al periodo conocido como Reino Nuevo. Este fue un momento de esplendor del antiguo Egipto. Los tutmósidas fueron príncipes tebanos que tras expulsar a los hicsos iniciaron una importante política de estrechamiento de lazos internacionales y de importantes conquistas.
Fue Tutmosis I quien abandonó la tradición de enterrarse en una pirámide para ser inhumado en un hipogeo excavado en la roca. Daba inicio al que sería conocido como el Valle de los Reyes.


Cuando accedió al trono de Egipto, Hatshepsut se rodeó de un grupo de funcionarios y sacerdotes que ejercieron los principales cargos de gobierno: visir, superintendente de palacio, gran arquitecto real...
Hatshepsut suele ser recordada como una de las contadas mujeres que alcanzaron el rango de faraón. Lo hizo en contra de todas las leyes y costumbres del Estado egipcio, aprovechando una serie de circunstancias dinásticas que le permitieron dar cauce a su ambición de poder. Hija de Tutmosis I y su esposa principal, la reina Ahmose Nefertari, su matrimonio con su hermanastro Tutmosis II la convirtió en reina consorte y, tras quedar pronto viuda, asumió la regencia hasta que su hijastro Tutmosis III –hijo de Tutmosis II y de una de sus esposas secundarias– alcanzase la edad necesaria para gobernar. Al cabo de siete años cambió su nombre por el de Maatkare Hatshepsut y empezó a mostrarse como único soberano de Egipto, adoptando los atributos de un faraón –la barba postiza y el tocado nemes– y los epítetos reales masculinos de Rey del Alto y el Bajo Egipto y  Señor de las Dos Tierras. Ni siquiera cuando Tutmosis III alcanzó la mayoría de edad renunció Hatshepsut al poder. Así, durante casi dos décadas Egipto tuvo dos faraones, la madre y el hijastro, que reinaron conjuntamente sin aparentes conflictos, aunque fue la soberana quien llevó las riendas del país.
Durante el reinado de Hatshepsut se vivió uno de los periodos de paz más largos de la historia de Egipto, con tan sólo algunas escaramuzas e incursiones militares de poca embergadura.
Una de las actividades principales de su reinado fueron las construcciones religiosas. Destacan la Capilla Roja de Karnak

                                                Capilla Roja de Karnak




El majestuoso templo de Deir el-Bahari, situado en la orilla oeste de Tebas, que ha pasado a la historia como uno de los templos destacados del Antiguo Egipto. No en vano, se conocía como Dyeser-Dyeseru, el sublime de los sublimes.
Es el templo más importante de los construidos en Deir el Bahari y único en todo Egipto. Fue construido por la reina Hatshepsut en forma de terrazas, de grandes dimensiones, con columnas que se confunden con la ladera de la montaña, situada tras el templo. La obra se debe al arquitecto Senmut quien consiguió una perfecta armonía de proporciones. El templo está en parte excavado en la roca y en parte construido externamente, basándose en las construcciones previas realizadas por Mentuhotep I. Se construyó entre los años séptimo y vigésimoprimero del reinado de Hatshepsut.
Constaba de una calzada de 36 metros de anchura rodeada de esfinges que conducía desde la entrada hasta el gran patio, al que se accedía a través de 2 terrazas escalonadas, construidas en la ladera de la montaña y unidas mediante rampas. Las terrazas se apoyan en muros de carga y están separadas por columnatas o pórticos.
Tras la entrada se accede a la primera terraza, un gran patio rodeado de muros bajos y largos con un doble pórtico de cierre. Decorado con relieves que representan barcazas construidas para transportar los obeliscos desde Asuán al gran templo de Amón en Karnak y escenas de caza y pesca. En esta primera terraza había 2 estanques con forma de T que contenían plantas ornamentales. En el pórtico existían 2 figuras osiríacas de las que actualmente sólo queda una.
Una rampa ascendente, con el león que protege el nombre de la reina, da acceso al segundo nivel, con un pórtico formado por 2 filas de 22 pilares cuadrados con escenas del nacimiento, educación y coronación de la reina  y una expedición comercial por mar hasta el país de Punt junto con la procesión de vuelta al templo de Amón. Estos famosos relieves fueron ya restaurados por Sethy I. Existe, además, a la derecha otro pórtico inacabado con 15 columnas y 4 nichos.
En el ángulo entre ambos pórticos se encuentra la capilla de Anubis con un vestíbulo y 3 santuarios, decorada con escenas de Thutmose I y Hatshepsut haciendo ofrendas a Anubis, Amón, Ra-Horajty.
                                                 Relieves capilla de Anubis






En el extremo izquierdo se encuentra la capilla de Hathor excavada en la roca, compuesta de 2 salas hipóstilas. Una de las salas consta de columnas hathóricas y la otra de columnas acanaladas. El templo está decorado con escenas de fiestas en honor de Hathor y ofrendas de la reina a los dioses, así como decoraciones celestes.
                                                                                  Capitel hathórico 
                                                                  Thutmose III mamando de la vaca Hathor 
La tercera y última terraza contenía 22 columnas precedidas de pilares osiríacos que fueron destruidos por Thutmose III cuando asumió los plenos poderes, tras la muerte de Hatshepsut. En este nivel, en el lado sur, a la izquierda de la terraza, se encuentra la capilla de Thutmose I y la cámara de ofrendas de la reina, excavada en la roca. En el lado contrario, al norte, están las salas dedicadas a Ra-Horajti, con un vestíbulo con nicho sobreelevado y un patio interior con ara solar, y las de Amón y Amonet.
                                                                               Tercera terraza
La última estancia del templo, el santuario, consta de 3 salas con nichos para colocar objetos de culto, la primera de las cuales estaba destinada a albergar la barca sagrada. En esta hay decoraciones de la reina, Thutmose III y  Neferura haciendo ofrendas a Thutmose I y II y a la reina Ahmes Nefertari. La tercera sala fue excavada por Ptolomeo VIII Evérgetes II y está consagrada al culto de funcionarios divinizados como Amenhotep (Hijo de Hapu)  e Imhotep.
En el lado occidental de la parte trasera de la sala se encontraban una serie de nichos que contenían estatuas de la reina y una entrada en el muro conducía al santuario. Desde el segundo patio se accedía a unas capillas que estaban dedicadas a Anubis y Hathor.

Templo de Nebhepetra Mentuhotep
1. Bab el Hosan
2. Gran Terraza
3. Mastaba
4. Deambulatorios
5. Capilla de Hathor
6. Patio peristilo
7. Sala hipóstila
8. Capilla
Templo de Hatshepsut 
1. Primera terraza
2. Segunda terraza
3. Pórtico Norte
4. Pórtico Oeste
5. Capilla de Anubis
6. Capilla de Hathor
7. Tercera terraza
8. Capilla de Horajty
9. Capilla funeraria de Thutmose I
10. Cámara de ofrendas de Hatshepsut
11. Santuario


Del reinado de Hatshepsut también se recuerda como hecho destacable un viaje al país legendario conocido como El Punt, una misión que quedó plasmada en las paredes del templo de Deir el-Bahari y que tuvo como principal objetivo fines comerciales y políticos. 
Como faraón, Hatshsepsut ocupó el centro de una brillante corte radicada en la capital del país, Tebas. En ella, además de los miembros de la familia real y sus sirvientes, figuraba un gran número de cortesanos y oficiales que desempeñaban funciones civiles, religiosas y militares. Conocemos los nombres de algunos, como Maya, responsable de los profetas (sacerdotes); Mentekhenu, encargado de la seguridad del palacio, o Satepihu, responsable de los sacerdotes de Tinis. Los tres personajes más poderosos de la corte tebana, sin embargo, fueron Hapuseneb, Senenmut y Djehuty.
El cargo más importante en la administración egipcia era el de visir. Equivalente a un jefe de gobierno actual, el visir despachaba directamente con el rey y todos los demás cargos se hallaban bajo su responsabilidad. Sabemos que Hatshepsut tuvo varios visires a lo largo de su reinado. Heredó el que ya tenía Tutmosis II, Ineni, también arquitecto real, al que no tardó en relegar. Useramum, por su parte, al parecer estuvo más próximo a Tutmosis III. El que tuvo un papel más destacado durante el reinado de Hatshepsut fue sin duda Hapuseneb. Como gran sacerdote de Amón, administrador de los templos y jefe de los profetas del Alto y Bajo Egipto, le aseguró el apoyo del poderoso clero de Amón. Fue también responsable de la construcción de la tumba de la soberana en el Valle de los Reyes. Hapuseneb concentró en su persona el máximo poder judicial, administrativo y religioso, algo excepcional para un personaje que no tenía sangre real. 
El otro gran pilar del gobierno de la reina fue Senenmut. Su padre, Ramose, quien ya ocupaba un alto cargo con  Tutmosis II, lo introdujo en la corte real.  Con Hatshepsut, Senenmut acaparó numerosos títulos: gran arquitecto real, jefe de los aposentos reales, superintendente de palacio, mayordomo de la esposa del Dios, responsable de los sellos reales... Su reconocimiento queda reflejado en una inscripción del templo de Karnak en la que bajo su imagen se lee: «El más grande entre los grandes, en el país entero, uno que escucha lo que debe ser escuchado, el único entre los únicos, el mayordomo de Amón. Soy el que entra en el palacio real siendo amado, y cuando sale de él es alabado, regocijando el corazón del rey diariamente, el amigo, el gobernador del palacio, Senenmut». En el templo funerario de Hatshepsut en Deir el-Bahari, cuya construcción supervisó, su imagen aparece asimismo detrás de las puertas de las capillas. 
Senenmut fue incluso tutor de la princesa Neferure, hija de Hatshepsut, que la pretendió casar con Tutmosis III, proyecto que se frustró por la prematura muerte de la joven. Hasta se ha especulado con que Senenmut fuese amante de Hatshepsut y padre de su hija, lo que explicaría las esculturas de granito en las que aparece acompañado de la princesa. Sin embargo, a partir del año 19 del reinado de Hatshepsut, el nombre de Senenmut desaparece de los textos; tal vez había fallecido o cayó en desgracia al apoyar a Tutmosis III en la fase final del reinado de la soberana. 



Otro personaje importante en la corte de Hatshepsut fue Djehuty, que ostentó los cargos de gran arquitecto real, supervisor de los trabajos y supervisor del tesoro. Djehuty dirigió a los artesanos encargados de las capillas y templos en Tebas; participó en la construcción, ampliación y renovación de numerosos monumentos en Egipto y Nubia, y se encargó de registrar y contabilizar los exóticos productos traídos del país del Punt, que Hatshepsut hizo plasmar en las paredes de su templo.  
Djehuty se encargó asimismo de decorar los templos de Karnak y Deir el-Bahari con grandes puertas de cobre e incrustaciones de electro, aleación de oro y plata con la que también hizo cubrir dos grandes obeliscos de granito llevados desde las canteras de Asuán hasta el templo de Karnak bajo la supervisión de Senenmut. En los relieves de la  primera terraza del templo de Hatshepsut se muestran estos obeliscos sobre la cubierta de un barco en el momento de su transporte.

Podrían citarse todavía otros funcionarios de Hatshepsut. Por ejemplo, la gran expedición comercial y diplomática al país del Punt, que estaba formada por cinco barcos y 210 hombres, fue dirigida por Nehesy, un oficial de origen nubio que ocupó los cargos de mensajero real, portador del sello real y canciller del norte. Nehesy tenía la misión de negociar con los gobernantes de aquel territorio, y en particular con el cacique Parehu y su deforme esposa Ivy, como se ve en los relieves del templo de Deir el Bahari.
Hacia el año 16 de su reinado, las cosas empezaron a ir mal para Hatshepsut. La desaparición de sus principales aliados, de su hija y única descendiente, y la posición cada vez más fuerte del joven Tutmosis III hicieron que su gobierno iniciara un irrefrenable declive. Hatshepsut se fue retirando progresivamente del poder hasta llegar el momento de su muerte que le sobrevino sola, abandonada por sus fieles seguidores, en su palacio de Tebas. A pesar de su enfrentamiento con Tutmosis, parece que Hatshepsut murió por causas naturales y no fue asesinada.
Desde que Hatshepsut murió hacia el año 22 de su reinado, cayó un manto de silencio sobre su figura. La mujer que había osado proclamarse faraón fue objeto de una damnatio memoriae, la eliminación de toda referencia a su reinado, como si éste no hubiera tenido lugar; incluso su nombre quedó suprimido de la Lista de los Reyes. Tradicionalmente se pensaba que el responsable había sido Tutmosis III, pero investigaciones posteriores han demostrado que la operación se llevó a cabo de forma paulatina, sobre todo durante las dinastías XIX y XX. Serían los estudiosos europeos de los siglos XIX y XX, como Champollion, Naville, o Carter, quienes rescatarían la memoria de la gran reina del Imperio Nuevo.




EL NEANDERTAL Y SU LINAJE



Podemos considerar a los neandertales como los últimos representantes de un linaje humano que se desarrolló en Europa entre 500.000 y 40.000 años atrás.Muchos investigadores consideran que los representantes mas antiguos de este linaje constituyen una especie propia:"Homo Heidelberguensis",al que pertenecerian los restos hallados en yacimientos,como la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca (España),Mauer (Alemania),Petralona (Grecia) ó Arago (Francia).Los estudios genéticos de los fósiles de la Sima de los Huesos parecen confirmar el parentesco directo entre estas poblaciones europeas, y entre ellas y los neandertales posteriores.Estaríamos,pues,ante una linea evolutiva propia é independiente,que se puede distinguir claramente del linaje sapiens originado en África durante el mismo periodo.
Poco se sabe del origen y comportamiento de los heidelberguensis,los primeros representantes del linaje neandertal.Los yacimientos de entre 500.000 y 400.000 años de antigüedad son escasos en Eurasia y no es posible adentrarse con garantías en estas cuestiones.Parece ser que hace 750.000 años las primeras poblaciones que ocupaban Europa desde hacia mas de un millon de años empezaron a declinar y casi desaparecieron:la ausencia de yacimientos posteriores indica un largo vacío de población en Europa que acabó hace unos 550.000 años con la llegada de los heidelberguensis,probablemente desde algún punto de Asia.Ellos introdujeron en nuestro Continente el "achelense",una tecnología caracterizada por la elaboración en piedra de grandes instrumentos,como los bifaces:útiles de forma almendrada,tallados por sus dos caras y con aristas cortantes.


Otro aspecto conocido del heidelberguensis es su capacidad para cazar ungulados (animales con pezuñas) grandes y medianos,como caballos,bisontes y cérvidos.En el yacimiento ingles de Boxgrove se ha sugerido la presencia de una lesión sobre el omóplato de un caballo producida por el impacto de una lanza;asi,pues,cabe pensar que los habitantes del sur de Inglaterra de hace 500.000 años ya disponían de herramientas efectivas para cazar.Pero se desconocen las técnicas utilizadas para abatir a los animales:¿las lanzas eran armas arrojadizas ó se usaban como picas?.En todo caso,la caza de grandes ungulados debió de requerir la planificación de los pasos a seguir é involucrar a varios miembros del grupo,En cuanto al fuego,era desconocido para la mayoria de estos grupos.Se habia sugerido la presencia de fogatas en algunos yacimientos de Alemania y Europa oriental.Sin embargo,revisiones hechas con técnicas mas modernas parecen desetimar que aquellas comunidades usaran el fuego de modo regular.



Quizas el aspecto mas novedoso de aquellos neandertales sea el tratamiento de sus muertos.Es muy ilustrativo el yacimiento de la Sima de los Huesos de Atapuerca.En este lugar se están excavando los restos de 28 individuos que vivieron hace unos 400.000 años y cuya presencia en la cueva,según el equipo investigador,solo se puede explicar porque los cadáveres fueron depositados alli de forma intencionada.Asi lo avalaría el que los esqueletos están prácticamente completos y pertenezcan a un segmento de edad muy concreto:son individuos adolescentes y adultos (fuera de esa franja de edad solo se han recuperado restos de un niño y de un anciano de unos 40 años).
Este tratamiento especial de la Sima de los Huesos contrasta con las evidencias de canibalismo encontradas en otros lugares,como la Cueva de Arago en Francia (los restos humanos de este lugar muestran fracturas hechas intencionadamente para llegar al tuétano y presentan marcas de corte producidas cuando se descarnaron los cuerpos).Los investigadores que trabajan en este yacimiento hablan de indicio de rituales asociados a este canibalismo, a fin de distinguirlo de la ingesta de carne humana para alimentarse en un momento de crisis (durante una hambruna).Esta hipótesis se basa en el estudio de la estructura de los dientes,que durante su formación registran la historia de la vida de los individuos al estilo de los anillos de los troncos de los árboles.En ningún caso se observan trastornos de la alimentación en aquellas poblaciones,hecho que,junto a la gran variedad y cantidad de animales hallados en la cueva,sugiere que el canibalismo no se dió por necesidad,sinó que tuvo que responder a una razón simbólica y quizas ritual.


El mundo de los heidelberguensis,los primeros neandertales,se vió truncado por la irrupción de uno de los periodos mas fríos que ha vivido el planeta,desde la aparición del género homo,hace mas de 2,5 millones de años.Aunque aún se desconocen sus causas,entre 400.000 y 350.000 años atrás el clima cambió bruscamente y el frío sumió a los heidelbergueses en un auténtico cuello de botella.A juzgar por el vacío de yacimientos en torno a esas fechas,todo parece apuntar a que el cambio climático pudo empujar a los grupos humanos a refugiarse en ambientes mas templados del sur,como la costa mediterránea en Europa y el Próximo Oriente.En esos lugares formaron bolsas de población aisladas genéticamente entre ellas,lo que favoreció la especiación,es decir,el proceso por el cual una especie da lugar a otra.  
En todo caso,la ausencia de restos de este periodo podría explicarse no sólo por un descenso demográfico,sino también por los cambios de la línea costera que acompañan estos ciclos climáticos.Generalmente,los periodos fríos tienen como consecuencia una concentración del agua del planeta en forma de hielo en los polos.Esto implica un descenso del nivel del mar (y una mayor aridez de los Continentes por la ausencia de agua en la atmósfera);pero cuando el clima vuelve a calentarse,como sucedió al acabar la última glaciación,se produce un deshielo en los polos y vuelve a subir el nivel de los mares.Por ello es posible que el mar haya cubierto la mayoría de testimonios arqueológicos del período en que surgieron los nuevos neardentales.Sin embargo,algunas poblaciones lograron sobreponerse a esta crisis y,con la mejoría climática del periodo posterior (hace 350.000 años),pronto recolonizaron los territorios que sus ancestros habían abandonado a causa del frio.Pero el aspecto físico y cultural de estas poblaciones ya no era el mismo que el de los heidelbergensis.El mundo neandertal se había transformado...


Los individuos que superaron aquel cuello de botella ya tenían bien desarrollados gran parte de los rasgos que los investigadores utilizan para caracterizar a los neandertales.Sus cráneos eran bajos y redondeados,con una capacidad encefálica en aumento y que en algunos casos superaría los 1.500 centímetros cúbicos.Su aspecto era el de individuos con una marcada prominencia osea sobre los ojos (el llamado toro supraorbital),narices anchas y ausencia de menton.Su altura media disminuyó desde 1,80 metros de los heiderbergensis hasta 1,65 metros,pero su masa corporal se mantuvo.Se trataba,pues,de individuos bajos y muy robustos (aunque su esperanza de vida seguia siendo corta,como la de todos los humanos prehistóricos e incluso de épocas históricas,y en pocos casos debió de superar los cuarenta años.
Su tecnología también había cambiado.Mientras que los heidelbergensis se habían mantenido estancados en el achelense durante mas de 100.000 años,los nuevos conjuntos arqueológicos atestiguan claras innovaciones.Una de estas nuevas tecnologías acabó por imponerse a las demás y fué adoptada por buena parte de los grupos eurásicos:el musteriense.Esta técnica empleaba nuevas formas de talla de la piedra,como el método Levallois:el núcleo de las piedras se preparaba para ir extrayendo lascas con una forma preconcebida por el tallador.Después,los filos de las lascas se retocaban para obtener instrumentos especializados en diversas tareas.
De este modo,el utillaje neandertal se diversificó y empezó a incluir puntas para las lanzas,raederas de distintos tipos para raspar pieles y cortar carne,denticulados para trabajar la madera y perforadores.Con todo,en los yacimientos siguen apareciendo bifaces y otras piezas de gran formato,pero con menor frecuencia y en contextos usualmente relacionados con lugares de matanza y despiece de grandes animales.La eficacia de los nuevos métodos de talla hizo que perdurasen en el tiempo hasta la practica desaparición del linaje neardental.



Las innovaciones tecnológicas no se limitaron a la talla de piedra.Durante este periodo,el fuego se convirtió en un elemento esencial en la vida diaria de los grupos humanos.Se ha teorizado mucho sobre la aparición de este elemento esencial en yacimientos cercanos a un millón de años,en África y el Próximo Oriente,es decir,antes del mundo nehandertal.Pero estos sitios no muestran un uso del fuego como los neandertales,quienes fueron los primeros en situar el fuego en el centro de gran parte de sus actividades domésticas,desde el asado de los alimentos hasta el aprovechamiento de la luz y el calor,para dar forma a sus instrumentos.
El yacimiento mas antiguo en el que se observan actividades de este tipo es Qesem Cave,en Israel,donde se detectó un uso controlado y continuado del fuego hace ya unos 350.000 años.Los restos humanos que se han recuperado en Qesem (básicamente dientes) parecen estar mas cerca de las poblaciones neandertales europeas de ese mismo periodo que de las africanas del linaje "sapiens".Mas cerca la "Cova del Bolomar" en la costa valenciana,presenta hogares bien estructurados,cercanos a los 250.000 años de antigüedad,y claros indicios de huesos quemados en niveles inferiores,lo cual podría indicar un uso aun mas temprano del fuego en esta área geográfica y hace unos 100.000 años prácticamente todos los sitios neandertales usados como refugio cuentan con el fuego como elemento central.



El tratamiento de los muertos también se volvió mas complejo.Sin abandonar practicas previas,como el canibalismo,los neandertales comenzaron a desarrollar un comportamiento sin precedentes...los enterramientos.
El mas antiguo conocido corresponde a una mujer enterrada en la Cueva de Tabun (Israel) hace unos 100.000 años.Mas tarde empezaron a proliferar en distintos puntos de Europa y del Próximo y Medio Oriente;ente los mas conocidos figuran los de la Ferrasie y La Chapelle-aux Saints (Francia),la Cueva de Kebara (Israel) y Shanidar (Irak).
El  hecho de encontrar los primeros enterramientos en el próximo Oriente,una zona donde neandertales y sapiens convivieron durante un tiempo y compartieron territorios,culturas y recursos naturales,ha llevado a algunos investigadores a sugerir fenómenos de intercambio cultural entre ambos linajes,lo que pudo derivar hacia la adopción de nuevas modalidades en el tratamiento de los muertos.En cualquier caso,las relaciones con los sapiens marcarian,miles de años despues la desaparición definitiva de los neandertal.




En Europa occidental,la franja cronológica que va de 45.000 a 33.000 años,corresponde  a la transición entre el Paleolítico Medio y el Superior, y se caracteriza por la desaparición de los neandertales del registro arqueológico y su sustitución por las primeras poblaciones de humanos modernos ,los" sapiens".Por entonces,las ultimas comunidades neandertal parecían vivir una nueva revolución tecnológica y cultural.Los métodos de talla musterienses tradicionales,empezaron a dar paso a sistemas mas sofisticados como respuesta a nuevas necesidades.
En la mitad meridional de Francia y el norte de la Península Ibérica empezó a desarrollarse el "chatelperroniense"(un sistema de talla de la piedra),hubo otras adquisiciones culturales,como el uso de cosméticos y elementos decorativos.
Aunque estos datos son previos a la llegada de los humanos modernos al oeste de Europa,la genética parece apuntar a cruces hibridas entre ambas poblaciones.Se calcula que los primeros contactos de este tipo pudieron darse en el Próximo Oriente hace unos 100.000 años y que aquellos contactos fueron los responsables de que las poblaciones euroasiaticas actuales tengamos una carga genética neandertal de aproximadamente el tres por ciento.
En cualquier caso,los datos arqueológicos recogen la desaparición de los modos de vida tradicionales,un desvanecimiento que habria tenido lugar a ritmo desigual en las diferentes zonas de Europa y cuyas causas son motivo de acalorados debates cientificos.
Algunos autores insisten en un proceso de  competencia por los recursos,en el que la superioridad tecnológica de los sapiens se impuso y llevó a los neandertal a su desaparición 
Frente a la hipótesis de la competencia,otros investigadores argumentan que los neandertal que los neandertal ya habrian desaparecido cuando llegaron los sapiens.Para ello se basan en criterios geológicos,alegando que en ningun yacimiento europeo occidental hay extratos donde ambas especies aparezcan juntas.
En realidad,los datos arqueológicos no permiten decantarse por una linea ó por otra.Lo mas probable es que fuera la suma de varios factores (algunos ni siquiera plantaeados) lo que provocó la desaparición de los neandertales europeos.
Quizá la aparición de nuevos yacimientos arroje mas luz sobre la verdadera causa de la extinción del linaje de nuestros primeros hermanos evolutivos...

lunes, 17 de febrero de 2020

EL VALLE SAGRADO DE LOS INCAS...EL CORAZON DE LOS ANDES




En el siglo XV, dos soberanos incas, Pachacuti Yupanqui y Tupac Yupanqui, crearon un inmenso imperio en Sudamérica, que iba desde el sur de la actual Colombia hasta el centro de Chile y ocupaba gran parte de los territorios andinos de Perú, Bolivia y el norte de Argentina. El imperio de las Cuatro Regiones del Sol, o Tahuantinsuyo, se extendía a lo largo de más de 4.000 kilómetros de norte a sur y estaba articulado por una impresionante red viaria, de 40.000 kilómetros de extensión total. El centro neurálgico de aquel poderoso Estado se situaba en el corazón de la sierra peruana: en una amplia zona a más de 3.000 metros de altitud en la que se alzaba la ciudad de Cuzco, capital del Imperio y corte de los Incas. Esta área estaba atravesada por el denominado Valle Sagrado, un territorio que se extiende a lo largo del río Vilcanota-Urubamba, de extraordinaria riqueza agrícola y jalonado por una serie de espléndidas fortalezas incaicas.
El Vilcanota era un río sagrado para los incas, quienes veían en este curso de agua la contraparte terrestre de la Vía Láctea. El río nace en los glaciares de la cordillera de Vilcanota y cambia su nombre al de Urubamba en su descenso hacia la espesura de las selvas amazónicas en la región andina. En su trayecto une dos de las montañas más sagradas para aquella civilización precolombina: el monte Ausangate y el pico Salcantay. Sus aguas se nutren de la nieve procedente del deshielo del pico Verónica o Wacay Wilca, una montaña femenina considerada «esposa» del Salcantay. Justamente en el extremo de un filo que desciende del Salcantay, sobre un promontorio rodeado por las aguas del río Urubamba, los incas construyeron la extraordinaria ciudadela ceremonial de Machu Picchu, estancia real de los primeros emperadores y centro sagrado para el culto a las montañas circundantes.


El valle del río Urubamba ha sido desde épocas muy antiguas un área privilegiada para el cultivo del maíz, en razón de su moderada altitud y de que se encuentra protegido de los fuertes vientos del altiplano. Ya en tiempos de los incas constituía, además, un importante corredor hacia las selvas nubosas o yungas donde se cultivaba la hoja de coca, de enorme importancia ritual en el mundo andino. En efecto, el cultivo de la coca era una de las actividades productivas de mayor importancia en los alrededores de Machu Picchu, tal como lo acreditan las fuentes históricas y etnológicas.
El nombre de Valle Sagrado se aplica al tramo del valle del río Urubamba que comprende los poblados de Pisac, Calca, Yucay, Urubamba y Ollantaytambo. Aquí, el río discurre entre canchones de cultivo y laderas con empinadas andenerías (las terrazas de cultivo de la zona). Los promontorios rocosos más abruptos están coronados con imponentes ruinas de ciudadelas fortificadas. Hacia lo alto se yerguen los montes Pitusiray, Sahuasiray, Verónica y Chicón, con sus cimas de nieves perpetuas. 
Al igual que Machu Picchu, los más importantes complejos ceremoniales en el corazón del Valle Sagrado fueron construidos a mediados del siglo XV, durante el reinado del primer gobernante histórico inca, Pachacuti Yupanqui (1438-1471). Las ruinas de Pisac y Ollantaytambo brindan testimonio de la habilidad de los incas para combinar las formas del paisaje natural con la arquitectura ceremonial en piedra y los conjuntos de terrazas de cultivos adyacentes. Dichas ciudadelas constituían lugares aptos para la iniciación de los expertos en rituales, en virtud de la proximidad y las vistas de los picos montañosos que las rodean.
Estas  "ciudadelas-fortalezas", que combinan rasgos ceremoniales y defensivos, suelen aparecer emplazadas en las estribaciones orientales de los Andes. Su función consistía en vigilar las fronteras y prevenir ataques sorpresivos por parte de los antis u otros pueblos nómadas que habitaban las forestas. Asimismo, por su monumentalidad arquitectónica y sus cualidades escenográficas, cabe pensar que estos complejos fueron diseñados para causar admiración reverencial en las etnias andinas vecinas, en particular los chancas, tradicionales rivales de los quechuas de Cuzco. 





La más extensa de las fortalezas del Valle Sagrado y de toda la civilización inca es la de Pisac. Enclavada en un abrupto promontorio rocoso, los caminos que conducen a ella desafían precipicios y atraviesan túneles excavados en la roca. El corazón del asentamiento comprende un templo dedicado al Sol o intihuatana, que incluye algunos de los más exquisitos ejemplos de arquitectura incaica en piedra canteada. El sector denominado Kalla Q’asa cuenta asimismo con una cadena de baños rituales.
Las alturas de Pisac dominan visualmente los acantilados rocosos al otro lado de la garganta de Quitamayo, cuyas cuevas fueron
utilizadas con fines funerarios. En tiempos de los incas era frecuente que los cuerpos de los difuntos fuesen colocados en cuevas o machays, a las que se denominaba mallquihuasis o «casas de los ancestros momificados». Lamentablemente, la mayor parte de los enterramientos en la necrópolis de Pisac fueron saqueados por buscadores de tesoros antes de que los arqueólogos los pudieran estudiar. Desde un punto de vista militar, este enclave fortificado situado a los pies de los Andes orientales controlaba el acceso hacia Paucartambo y hacia las frondosas yungas de la Amazonia peruana. Sin embargo, pese a su estratégica localización, no se conocen evidencias que atribuyan a Pisac un papel destacado durante la resistencia inca a la ocupación española.
Un imponente conjunto de andenerías de cultivo desciende por las empinadas faldas de la montaña, en dirección al poblado colonial de Pisac, hoy día famoso por su  pintoresco mercado dominical. Al fondo se yergue la figura del Pachatusan, una montaña sagrada a la que los incas reverenciaban como «sostén del mundo».



Además de las ciudadelas que funcionaban como centros ceremoniales, enclaves fortificados y estancias reales, el Incanato sostenía un sistema de chasquihuasis. Estas pequeñas instalaciones situadas junto a los caminos proveían de alojamiento a los mensajeros o chasquis, quienes cumplían velozmente su labor mediante un eficaz sistema de postas. También existían corpahuasis o casas de peregrinos y acllahuasis, destinados a la reclusión de las mujeres elegidas, a las que los conquistadores españoles denominaron «vírgenes del sol».
Uno de los mejores ejemplos de planificación urbana incaica que subsiste hasta nuestros días es el poblado de Ollantaytambo.
Atravesado por acequias, conserva casi intactas las canchas –corrales para animales,  normalmente llamas– en torno a las cuales se disponen las viviendas, construidas en adobe y techadas en paja.
La ciudadela homónima cuenta con un templo en la cima de la colina, que fue construido con piedras megalíticas transportadas desde una cantera situada al otro extremo del valle. Si bien la construcción del templo quedó finalmente inconclusa, se advierte que el trabajo en piedra es de muy elevada calidad y se cree que los incas habrían empleado para esta tarea a maestros lapidarios procedentes de la región del lago Titicaca. Desde este promontorio, sacralizado con su templo megalítico, descienden empinadas terrazas para el cultivo del maíz, el cual era almacenado en un granero o colca situado a gran altura sobre las abruptas laderas del monte Pinkuylluna, frente a la fortaleza.
Las leyendas atribuyen el topónimo de esta ciudadela a Ollanta, un general de las milicias de Pachacuti, que se habría enamorado de la hija predilecta del emperador. Lo cierto es que durante la conquista europea, Ollantaytambo fue la única fortaleza desde la cual los incas lograron resistir con éxito el embate de la caballería española, comandada por el hermano menor de Francisco Pizarro, Gonzalo.


Durante las cuatro décadas que siguieron a la invasión española, la historia del valle del Urubamba quedó inextricablemente unida a la resistencia ejercida por los Incas rebeldes. En 1536, tras alzarse contra los españoles en Cuzco, Manco Inca instaló sus cuarteles en el poblado de Calca. Sus sucesores, Sayri Tupac, Titu Cusi y Tupac Amaru, lograron mantener viva la resistencia desde la planicie de Vilcabamba, oculta en los contrafuertes andino-amazónicos. Finalmente, a raíz de las negociaciones mantenidas con los conquistadores, el Inca Sayri Tupac emergió de la foresta para visitar Cuzco antes de instalarse en el poblado de Yucay, donde murió en circunstancias sospechosas, al parecer por envenenamiento. Las ruinas de su pequeño palacio constituyen uno de los raros ejemplos de arquitectura incaica posterior a la conquista existentes en el valle.
Actualmente, son numerosos los arqueólogos peruanos y los equipos internacionales de investigadores que estudian los complejos arquitectónicos incaicos junto al río Urubamba. Aventureros, caminantes, amantes del turismo místico y viajeros ilustrados engrosan las filas de visitantes que llegan al valle. Muchos quizá no detengan su apresurado peregrinar hacia el Camino del Inca y Machu Picchu. Sin embargo, en el Valle Sagrado aún es posible caminar con tranquilidad, descubriendo parajes de inusitada belleza natural, mientras se admira el legado de los incas, custodiado en esta majestuosa región de los Andes orientales. 


miércoles, 5 de febrero de 2020

CULTURA MOCHICA,ARQUITECTURA Y EL SEÑOR DE SIPAN



                                               

La Cultura Moche es una civilización prehispanica del antiguo Perú que pertenece al denominado periodo Intermedio Temprano. La tradición cultural del Estado Chavín fue debilitándose y así surgieron estilos locales como de la cultura Vicús y la cultura Pukará, que hicieron de puente hacia el Intermedio Temprano, donde destaca la cultura Moche (100 d.C. - 750 d.C.) en la costa norte. Al desarrollarse esta cultura se conformó una confederación de señoríos mochicas en los valles de La Libertad, Lambayeque y Ancash. Cada una era dirigida por un Cie-Quich ayudado por poderosos curacas llamados Alaec. Los centros más importantes fueron Moche y Galindo en La Libertad y Pampa Grande en Lambayeque.                                                              

La cultura moche o Mochica data entre los siglos I d.c y VI d.c. ocupando un territorio que se extendió por gran parte de lo que hoy es la costa norte del Perú, abarcando lo que vendrían a ser, los departamentos de Ancash, Lambayeque y La libertad, en el valle de Chicama ,Viru y moche

Localización geográfica de la cultura Moche




Organización Politico-social Mochica

Los mochicas costituyeron una cultura clasista- Aristocracia guerrera (Sacerdotes guerreros) siendo una Sociedad Militarista.
La sociedad moche estuvo dividida en:
* El Cie-Quich(jaguar): Era el rey del valle y los dominios mochicas.
* El Coriec: Era el rey vencido y subordinado al poder del soberano mochica.
* El Sacerdote o Pillac (zorro): Encabezado por el sacerdote guerrero, habitaban en los templos de forma piramidal.
* El Pueblo (lagarto): Agrupaba a campesinos y pescadores quienes vestían en forma sencilla. Desempeñaban labores agrícolas, de pesca o se dedicaban a otras actividades. El idioma que hablaron fue el Muchic.





Economía de la Cultura Mochica

-Tuvo como escenario la larga y angosta franja desértica de la costa norte del Perú donde se encuentran los restos de sus obras de irrigación que testimonian su alto desarrollo artístico, tecnológico y compleja organización.

Los Mochica vencieron al desierto mediante la irrigación artificial desviando el agua con canales provenientes de los ríos que bajan de los Andes, construyeron canales(Wachaques) que se muestran como notables obras de ingeniería Hidráulica, como el de Ascope y el de la Cumbre. Su ingeniería hidráulica les permitió contar con excedentes agrícolas y una sólida economía que, complementada con los productos del mar, constituyó la base de su portentoso desarrollo.

  Los moche desarrollaron una agricultura planificada al igual que los chavin
Acueductos mochica: chicama - ascope - represa san jose
Utilizaron abono para fertilizar sus tierras (el guano fue el fertilizante más importante, el cual extraían de las islas de Chincha con sus caballitos de totora)
La Pesca : Fueron diestros pescadores los moche, ellos ingresaron al mar adentro con los míticos caballitos de totora, que ya tenían cerca de tres mil años de antigüedad.

Los artistas moche plasmaron su vida cotidiana en sus bellas cerámicas. Cerámica donde se puede observar la pesca en caballitos de totora




Arquitectura Mochica

Usaron Predominantemente el Barro y el adobe
La sociedad Moche construyó centros urbano-ceremoniales compuestos por palacios (donde vivía la elite), edificios administrativos, talleres artesanales y unidades domésticas. Estos centros estaban formados por plataformas de adobe dedicadas al culto y casi siempre decoradas con pinturas murales.


                                                         Huaca de la Luna




                                                                 Huaca del Sol


                                                    Mural de la Huaca del Sol


                                                           Dios Hacedor (Aia paec)

Pacatnamú

                                           Huaca Rajada de Sipan,en Lambayeque


                                      Plano del Valle del Moche siglo XVIII. 

Huaca rajada(Señor de Sipan) :En marzo de 1987 el arqueólogo peruano Walter Alva logró erradicar a los huaqueros (ladrones de tumbas) y procedió a realizar excavaciones. Fue la única tumba de un gobernador precolombino hallada intacta en Perú.Actualmente se encuentra en el Museo Tumbas Reales de Sipán, en Lambayeque.
En la zona donde se halló al Señor de Sipán y otros trece complejos funerarios, se han reanudado las excavaciones en la base de una de las pirámides del santuario moche para conocer el diseño arquitectónico de las construcciones truncas, edificadas hace 20 siglos.




EL SEÑOR DE SIPAN



Antes del descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán, los estudiosos pensaban que las imágenes o representaciones del arte Mochica formaban parte de escenas mitológicas sólo existentes en la imaginación de sus creadores. Por ello fue una sorpresa constatar que muchos de los emblemas, ornamentos y atuendos encontrados en este magnifico entierro, los cuales fueron usados en vida por su propietario, resultaban semejantes a los figurados en los temas clásicos del arte Mochica, principalmente en "La presentación" o "Sacrificio de prisioneros". La correspondencia de símbolos y ornamentos no podía ser más exacta, lo que constituyó una clave importante para reconocer el rol y jerarquía del Señor cuya tumba acabábamos de descubrir




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El Señor de Sipán fue un antiguo gobernante del siglo III, dominando una zona del actual Perú. El arqueólogo peruano Walter Alva Alva, junto a su equipo, descubrió la tumba del Señor de Sipán en 1987. El hallazgo de las tumbas reales del Señor de Sipán marcó un importante hito en la arqueología del continente americano porque, por primera vez, se halló intacto y sin huellas de saqueos, un entierro real de una civilización peruana anterior a los Incas. El ataúd de cañas en que se halló, fue el primero en su tipo que se encontró en América y reveló la magnificencia y majestuosidad del único gobernante y guerrero del antiguo Perú encontrado hasta la fecha de su descubrimiento, cuya vida transcurrió alrededor del año 250.
Sin embargo su origen esta aun en discusión debido a que el historiador japonés Izumi Shimada le atribuye un nuevo origen, a otra cultura distinta a la mochica; Normalmente se le atribuye de la cultura Lambayeque, aunque muchas personas confunden este origen, al estar situados prácticamente en la misma zona ( valle de moche ). Se diferencian estas culturas por la orfebrería y la clase y refinado del trabajo que realizaron, además se trataría del dios Naylamp y no de Aia paec.



Sipán se encuentra en la parte norte del Perú, cerca de la costa, en el centro del valle de Lambayeque, 35 km al este de Chiclayo, Perú. Cuatro tumbas se han encontrado en la Huaca Rajada Sipán, un mausoleo construido por la cultura Mochica que gobernó la costa norte de Perú de alrededor de 1 dC a 700 dC.
El Señor de Sipán utilizó en vida variados ornamentos, emblemas y atuendos para distintas ocasiones y ceremonias. Estas vestimentas eran símbolo de su alto rango, investidura semidivina y poder. A su muerte, diversidad de bienes formaban parte del ajuar funerario para acompañarlo al mundo de los muertos donde, según la religión Mochica, seguiría ejerciendo los mismos roles y funciones.
Gracias a la investigación arqueológica y las pruebas de ADN, ha sido posible deducir determinadas características del Señor de Sipán, como el color de la piel, la forma de sus labios, cabello, ojos y otros rasgos faciales. It was also possible to provide an accurate estimate of his age at death, allowing for a more accurate facial reconstruction. También es posible ofrecer una estimación precisa de su edad al morir, lo que permite una visión más precisa la reconstrucción facial.



Descubrimientos en la tumba del señor Sipan...

 En la tumba del Señor de Sipán, se encontraron otras dos tumbas, la del sacerdote y, más abajo, la del Viejo Señor de Sipán.
En la del sacerdote, se hallaron piezas que indicaban que sería uno de los principales personajes en la jerarquía religiosa de la Civilización Mochica. Este sacerdote, por los análisis de ADN efectuados, fue contemporáneo al Señor de Sipán. En las piezas que le acompañaban destacan, como símbolos religiosos, la copa o el cuenco destinados a los sacrificios, una corona de metal adornada con un búho con sus alas extendidas y otros elementos para el culto a la Luna.

El Viejo Señor de Sipán

El Viejo Señor antecedió en casi 100 años al Señor de Sipán. Su tumba fue encontrada a seis metros de profundidad, donde estaba rodeado de todos sus atuendos, ornamentos y joyas que revelaron un nivel jerárquico similar al primer señor descubierto.
Entre sus principales ornamentos se encontraron una máscara funeraria de cobre dorado en tamaño natural y un pectoral, con piezas de cobre dorado y plata y ocho volutas en dirección de izquierda a derecha representando los tentáculos de un pulpo mítico vinculado al viaje de las almas por el fondo del mar.
También fueron encontrados en la tumba un impresionante collar de 10 arañas de oro, un juego de 10 cabezas de felino, un juego de 10 piezas representando a cabezas de ancianos y otro emblema de cobre dorado representado a un ser mítico con cuerpo de hombre, cara y garras de felino que constituía una de las deidades mas importantes de la época.




 
Vestimentas -Ropas y Joyas del Sr de Sipan

La ropa de este guerrero y gobernante sugieren que fue de aproximadamente de 1,67 m de altura. . Sus joyas y ornamentos que indican que fue de la más alta categoría, incluye pectorales, collares, anillos de nariz, orejeras, cascos, brazaletes y la cetrería. La mayoría eran de oro, plata, cobre, oro y piedras semipreciosas. En su tumba se encontraron más de 400 joyas.


 Se encontraron en la tumba del Señor de Sipán un precioso collar con bolas de oro y plata en forma de maní o cacahuetes para representar a la tierra. Los cacahuetes representan la tierra y significa que los hombres vienen de la tierra, y que cuando mueren, regresan de nuevo a la tierra. El collar tiene 10 núcleos en sí a la derecha que son de oro que significa la masculinidad y el dios sol, mientras que los núcleos que se encuentran en el lado izquierdo son de Plata para representar a la feminidad y el dios luna.