miércoles, 22 de abril de 2015

TRATADO DE ZARAGOZA...delimitacion exacta de las zonas de influencia portuguesa y española en Asia




Tratado firmado el 22 de abril de 1529...
En el proceso de las conflictivas relaciones hispano-portuguesas, tras el Tratado de Tordesillas, surgirían de nuevo tensiones a raíz del regreso de Elcano  y sus consecuencias: el encuentro de ambas naciones en Extremo Oriente (en las Molucas), obligando a un replanteamiento de los acuerdos anteriores.
Contencioso que evidenció la incapacidad para establecer el trazado definitivo de la línea de Tordesillas tanto tiempo después (y por tanto del correspondiente antimeridiano) solucionado, finalmente, en el Tratado de Zaragoza de 1529, que mostró de nuevo la necesidad de llegar a acuerdos concretos sobre los puntos en litigio.
Este acuerdo tuvo importantes repercusiones de toda índole, entre ellas permitió que las Molucas quedasen en manos portuguesas y las Filipinas fuesen posesión española, aunque la internacionalización de las rutas marítimas acabó con ese predominio de los reinos peninsulares.


                                                                CARLOS I

Las lógicas y naturales imprecisiones geográficas determinadas por la «línea de demarcación» que fijaba en el tratado de Tordesillas (7-VI-1494) la pertenencia a España o a Portugal de las tierras descubiertas e incorporadas a sus respectivos imperios por ambas naciones ibéricas, originó un prolongado litigio polémico diplomático hispano-portugués exacerbado como resultado del viaje de Magallanes-Elcano de la primera vuelta al mundo. Tema capital de dicha discusión era el de la pertenencia de las «Islas de la Especiería», Molucas para los españoles y Malucas para los lusos.


                                              ISLAS DE LAS ESPECIAS
Carlos V , el emperador hispano, sin ceder un ápice en lo que consideraba como innegable derecho de España, tanto por su prudencia y sensatez como por particular estimación de su esposa Isabel , consideró a principios de 1529 que debía concertar esta cuestión con el pais vecino que mantenía tercamente la interpretación más favorable para sus intereses y por ello que le pertenecía el mencionado archipiélago moluqueño. La disputa, tras dilatados tratos y negociaciones, quedó definitivamente solventada por el llamado tratado de Zaragoza suscrito el 22-IV-1529.



Es de notar que realmente Carlos firmó lo que sin duda fue un público instrumento de transacción y contrato de venta con pacto de retro vendando, en la fecha indicada, en Lérida, donde se hallaba en ruta hacia Italia para ser coronado «emperador», aunque el 15-IV-1529 había otorgado a sus delegados, Mercurino de Gattinara, fray García de Loaisa y al comendador calatraveño García de Padilla en la ciudad de Zaragoza (y de ahí el nombre del acto de este pacto) plenos poderes para que se convinieran en el tema con el embajador y plenipotenciario portugués Antonio de Acevedo Coutiño.



En realidad se trató de una verdadera venta condicionada de las citadas «Islas de la Especiería» a Portugal por 350.000 escudos de oro, de los que valían en Castilla 375 maravedís cada uno. En otras cláusulas del mismo se fijaban las respectivas nuevas obligaciones en las islas Molucas de ambos estados ibéricos en una situación que hubo fatalmente de concluir con la «unidad ibérica» alcanzada por Felipe II en 1581.


                                          RUTA DE LAS ESPECIAS

Tengamos en cuenta asimismo que el entonces floreciente comercio de las especias decayó pronto y que el realismo político del emperador Carlos V no consideraba el tratado de Zaragoza cual una claudicación ante las pretensiones portuguesas, sino como una transigencia ante la necesidad de afrontar otros problemas de acuciante interés universal, para los que era necesario su interés preferente y el importante saldo económico que aquella renuncia temporal significaba, en la que no se había cerrado camino alguno para una posible reivindicación moluqueña posterior.


                                                              MAGALLANES

Si el propio Magallanes, había sufrido en Zaragoza un atentado contra su vida, y antes fue precisamente en la capital de Aragón donde en 1518 el mismo emperador le había otorgado pleno y cabal consentimiento a su trascendente periplo de circunnavegación, queda acreditado que la ciudad cesaraugustana goza de significado histórico en las empresas españolas en las lejanas tierras del océano Pacífico, mayor desde luego que por la renuncia momentánea a las Molucas que supuso el mencionado tratado de 22-IV-1529. Como asimismo enaltece la aportación aragonesa al conocimiento de aquellas recónditas tierras la obra fundamental de su primera historia, La conquista de las Molucas, que en 1609 editó en Madrid el insigne oscense Bartolomé Leonardo de Argensola .

 http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=13214
 http://recursostic.educacion.es/kairos/web/temas/Mares/mares2_0301.html

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